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NUESTROS PROYECTOS

PLAN DE COMPENSACIÓN EDUCATIVA

PLAN DE COMPENSACIÓN EDUCATIVA Teniendo en cuenta el contexto socioeconómico y cultural del que procede la totalidad del alumnado de C.P. Ibarburu, el proyecto para la aplicación del mismo se elaboró en cuanto fue publicado en marzo de 2004. En esta misma convocatoria fue aprobado por la Consejería de Educación y estará en vigor hasta el curso 2008-09.

Básicamente, el proyecto describe el entorno y las necesidades de nuestros niños y niñas y expone la urgencia con la que la escuela debe intentar paliar las desigualdades educativas de esta población exigiendo de las distintas instituciones la implicación en la solución de su problemática, describiendo medidas a adoptar desde el colegio, pero con la necesaria ayuda de la Administración y planteando su aplicación para los próximos cuatro años.

Si consideramos que la totalidad de nuestro alumnado pertenece a la etnia gitana, es necesario conocer su cultura, sus valores, para entroncarlos con los la sociedad multiétnica de la que van a formar parte como ciudadanos. Estos valores, en algunos casos, son prácticamente desconocidos para ellos mismos, quienes tampoco conocen su cultura ni sus orígenes; no olvidemos que los gitanos carecen de una historia escrita, que han sido nómadas desde que se tiene conocimiento de su existencia –aún hoy, en muchos casos, siguen siéndolo-, y que pertenecen a ese sector iletrado, analfabeto e inculto porque siempre se han mantenido al margen de toda institución, la escolar también. Por otro lado, el entorno en el que viven y se desenvuelven puede definirse como la más cruda de las marginalidades.

Ambos conceptos –gitano y marginal- conforman un binomio que por sí solo ya justifica la existencia de este proyecto. Y no olvidemos que los dos adjetivos califican al cien por cien de nuestros alumnos.

Entre las medidas de urgente aplicación están los objetivos generales que constituyen el eje de nuestro trabajo:
-Escolarizar
-Educar
-Alfabetizar

Estos tres objetivos están presentes en todos y cada uno de nuestros documentos de planificación, y necesitan ser abordados de manera simultánea, por eso, nuestro trabajo en las aulas está un poco alejado de lo “establecido” en los programas oficiales. Trabajamos sin libros de texto, pero con libros, como también lo hacemos con periódicos, cómics, folletos... y todo tipo de textos que los niños y niñas después se van a encontrar en la calle; pretendemos dar sentido a lo que hacemos siendo realistas, intentando alfabetizar a una población que no va a tener más posibilidades que las que la escuela les brinde ni más recursos que los que desde aquí les ofrezcamos.

Hemos encontrado dentro del enfoque constructivista de la enseñanza, la certeza de acertar con nuestros planteamientos metodológicos. Los niños se sienten implicados en las tareas que se les proponen, encuentran una relación entre la escuela y la calle, saben que lo que aquí aprendan les va a servir después y no muestran reticencias al trabajo escolar. El resultado más evidente, de momento, es que el índice de absentismo está descendiendo, y aumentando el número de alumnos que cada año piden ser escolarizados.

Estamos convencidos, que siguiendo en esta línea seremos capaces de conseguir una población escolar correctamente alfabetizada, o al menos, en mejores condiciones que lo estuvieron sus padres, que por otra parte, en algunos casos no hace tanto que salieron de aquí.

IBARBURU, ESPACIO DE PAZ

IBARBURU, ESPACIO DE PAZ Bajo este título se encuentra un ambicioso proyecto por el que el Centro se suma a la red andaluza de “Escuela, espacio de paz”. En su redacción se han tenido en cuenta todos y cada uno de los aspectos susceptibles de mejora en cuanto a la convivencia escolar. En el C.P. Ibarburu no podemos repartir el trabajo en compartimentos estancos, claramente definidos, sino que el nuestro es un proyecto integral, en el que entrelazan unos aspectos con otros.

Es obvio que una educación para la convivencia es fundamental para todos los escolares, pero para los nuestros es incluso imprescindible. En muchos casos conviven, o sobreviven o malviven, con la delincuencia u otras lacras sociales. Lo mismo que la escuela debe prepararles para la vida fuera de las aulas, no puede ser ajena a las vivencias que los niños y niñas tienen a diario en su entorno, se trata de una interacción en la que se exportan e importan experiencias.

La familia es la célula madre para los gitanos, pero en este entorno se ve a menudo sustituida por el clan. Esto es debido a que en ocasiones se presenta desestructurada; son frecuentes las monoparentales por diversas causas, en estos casos, la familia de más cercana arropa y asume como suyos a los miembros de la otra de modo que es habitual que convivan varias generaciones en una misma casa, incluso que la compartan tíos, primos y sobrinos. Este vínculo afectivo tan positivo y enriquecedor, puede volverse del revés y repercutir negativamente en la escuela: los clanes pueden estar enemistados unos con otros, y entonces, entre ellos son frecuentes las disputas y la reyertas por diversos motivos ajenos a la escuela pero que desgraciadamente influyen en ella.

Es frecuente observar entre nuestro alumnado casos de bulling pero a veces aparece una variante diferente al planteamiento generalizado en otros centros. Aquí el fenómeno suele ser importado; es decir, se acosa a aquellos niños y niñas de clanes rivales, se les amenaza para que permanezcan callados y el problema de este modo, sale también a la calle. El conocimiento que desde la escuela se tenga de las familias es algo fundamental para detectar el problema primero e intentar resolverlo después, cosa que no siempre se consigue; a través de ese conocimiento se sabe quien forma cada uno de los grupos y este condicionante suele ser tenido en cuenta para las actuaciones del profesorado. Si la relación familia- escuela es importante, en este centro es imprescindible: sólo te aceptan y se muestran dispuestos a colaborar si te conocen y reconocen tu trabajo, eso lleva al respeto e incluso al afecto y el cariño.

Ibarburu, espacio de paz se marcó como objetivos principales los siguientes:
-Mejorar la convivencia en el Centro, previniendo los conflictos y aprendiendo a resolverlos mediante el diálogo.
-Lucha contra el absentismo escolar
-Alfabetización

No pueden concebirse ni plantearse de manera aislada, sino que están estrechamente relacionados con los tres grandes objetivos marcados por el Centro en su Proyecto Educativo: escolarizar, educar y alfabetizar. Éstos se desarrollan a través de la puesta en marcha de una serie de actividades que implican la creación de grupos de trabajo que faciliten la formación específica y el asesoramiento necesario para llevarlas a cabo.